Método MINDFULNESS

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Activando el cerebro con MINDFULNESS

A través de la práctica de la técnica:MINDFULNESS se activan muchas zonas de tu cerebrobrain-puzzle

Foto tomada de: “Yo Evoluciono”

Numerosas investigaciones están poniendo de manifiesto que la práctica de esta técnica milenaria llamada MINDFULNESS (atención plena) activa zonas cerebrales que están implicadas en:

La planificación .
En la memoria
En la concentración
En la ejecución de las tareas.

 

Por el contrario relaja zonas que a los niños que les cuesta prestar de atención que  tienen sobre actividades, y por eso se distraen con cualquier cosa y saltan de una a otra actividad.
estos son los beneficios de la práctica de mindfulness:

Ayudando  a la concentración del niño: por ej con estos ejercicios.

1. Atención auditiva: en las sesiones de Mindfulness, cada vez que suena la campana o cuento tibetano,los niños saben que han de dejar cualquier cosa que estén haciendo,y por 20 segundos cerrar sus ojos y escuchar muy atentamente el sonido y permanecer en silencio hasta que dejen de oír ese sonido.

2. Atención visual: mirar  una vela durante 5 minutos;o mirar un conjunto de objetos y luego recordarlos son algunos ejemplos.
3. Atención táctil:
Esto puede parecer un juego si se hace con tu hermano o con mama o papa y resulta muy placentero y crea unos vínculos muy especiales.
Los masajes en pareja se hacen para prestar atención a las sensaciones que se están recibiendo, tanto cuando se hace como cuando se recibe.

Por ejemplo, el masaje masa de  empanda-pizza cada niño va ‘poniendo’ en la espalda de su familiar o compañero ( si se practica en un centro como es en yaiyoga )diferentes ingredientes, que implican diferentes tipos de masaje.

También se escriben palabras bonitas, como alegría ,paz o las virtudes que tenga el otro, porque estas forman parte también de esa masa de pizza.

3. Atención al entorno: Nos sentaremos en circulo y hay que pasarse unos a otros un vaso de agua( puede parecer fácil, pero si esto se hace con los ojos cerrados la cosa se complica).
Para que el vaso no se caiga, es primordial que los niños estén en silencio, muy concentrados, dándose cuenta de todos los sonidos que hay alrededor, que les da pistas de cuándo llega el vaso a ellos.

4. Paseo consciente:
Dar un paseo con el único propósito de pasear, mirando, oliendo, escuchando, en silencio, prestando atención al paso del otro para no despistarse. Si además cada cierto tiempo suena un gong, esto hace uno se pare, y que se dé cuenta de si en ese momento sus pensamientos estaban en el paseo o en otro lugar.

5. Respiración consciente sentado: permanecer quietos, sentados, rectos, centrados en la respiración,
sin hacer nada, hace que poco a poco la atención se vaya desarrollando. Colocar las manos en el vientre ayuda además a tomar conciencia de cómo la barriga se va hinchando con cada inspiración, y deshinchando con cada espiración.

El tiempo de cada niño es muy personal. Hay niños de 8 años que desde el primer día pueden respirar 5 minutos sin problema, y niños a los que les cuesta estar quietos durante 30 segundos. Del mismo modo, algunos niños pueden estar con los ojos cerrados, y otros no. Es importante respetar el ritmo de cada niño.

6. Respiración consciente caminando: una variación del anterior, para niños que no pueden estarse quietos.
Se trata de caminar despacio, despacio, despacio. Para ello, se colocan piedrecitas en los pies para que haya que prestar atención a que no se caigan, o un plato sobre la cabeza.
La implicación de los padres es fundamental.

Estas actividades no son especiales. Adquieren ese carácter especial que proporciona el Mindfulness cuando quien las imparte lo hace desde su práctica. Por eso, para practicarlas en familia, los padres han de saber el sentido de las mismas y sobre todo estar muy presentes, con su atención focalizada en lo que se hace, sin forzar y con ánimo de disfrutar.