Castigar sin recreo: ¿De verdad es una estrategia de aprendizaje?

En vuestra época de estudiantes, ¿os quedasteis alguna vez sin recreo? Si es así, ¿recordáis cómo os hacía sentir esa decisión tomada por el maestro? Personalmente, me quedé varias veces en el aula sin poder disfrutar de mi casi media hora de descanso por no llevar algunos deberes hechos. A día de hoy, algunos profesores afirman que castigar sin recreo es una estrategia de aprendizaje. Pero, ¿de verdad lo es? 

Castigar sin recreo: ¿de verdad es necesario?

Desde mi punto de vista, el castigo no entra en absoluto en ninguna estrategia ni herramienta de aprendizaje (y menos aun de enseñanza). Es más, creo que el castigo no es beneficioso en ningún aspecto de la educación. Me cuesta creer que los estudiantes aprendan algo mediante el miedo, la ansiedad y el rechazo. Y eso es lo que genera los castigos. 

¿Es necesario castigar sin recreo? Se supone que los maestros y profesores deberían favorecer el diálogo, la empatía y la escucha activa. Si en un centro educativo se utiliza los castigos de forma habitual, los estudiantes irán a clase con miedo,  desmotivados, sin ganas de aprender cosas nuevas y deseando salir para volver a casa. 

Cuando los alumnos regresan al aula corriendo como lo hacen al recreo el sistema escolar habrá progresado.(Brothist jodorowsky.)

El recreo: fundamental para la jornada escolar

A veces nos olvidamos que los estudiantes pasan bastantes horas en los centros educativos. La media hora de recreo es importante para que descansen un poco, se despejen, desconecten de las clases, disfruten al aire libre y se diviertan jugando. De esta manera, los maestros y profesores no deberían castigar sin recreo. 

El recreo hace que los estudiantes vuelvan a las aulas con energía, más concentrados, más atentos y más interesados por aprender durante las clases. Los adultos descansan un poco cuando están en sus puestos de trabajo. ¿Os imagináis que los jefes castigaran sin tomar un café o sin la hora de descanso para comer? 

La pérdida de autoridad y disciplina de los maestros

Los maestros antes teníamos autoridad y ahora nos toman por el pito del sereno. He escuchado esa frase bastantes veces. El castigar sin recreo es una medida que adoptan algunos maestros y profesores para no perder la autoridad. Para demostrar a los alumnos el poder que tienen. ¿Creéis que la autoridad y la disciplina se genera a través de los castigos y del miedo? 

Quizás, si estuviéramos en años anteriores la respuesta hubiera sido que sí. Que a través del miedo y de los castigos los maestros reforzaban su autoridad y la disciplina. ¿Pero ahora? Se supone que hemos avanzado, investigado y aprendido. ¿De verdad los maestros tienen que llegar a castigar a los estudiantes? ¿No conocen nuevas estrategias? 

La comunicación efectiva de maestros y profesores

Personalmente creo que la comunicación es muchísimo más útil que el castigo. Por ejemplo, si un estudiante no ha hecho los deberes, maestros y profesores podrían mantener una actitud abierta a la hora de tener la conversación con el alumno. Una actitud positiva, sin generar amenazas ni ansiedad. Un conversación en la que el estudiante no tenga miedo y pueda hablar y explicarse libremente sin ser juzgado ni castigado. 

De esta forma, los maestros estarían aplicando estrategias y habilidades muy valiosas para el futuro de los estudiantes: la resolución de conflictos, la escucha activa y la empatía. Así, los alumnos estarían aprendieron de manera significativa que los problemas y los obstáculos se pueden resolver sin amenazas, enfados y castigos. 

Estudiantes que simplemente no quieren aprender

Aquí entramos en otro tema. ¿Qué pasa si en el aula hay un alumno que no quiere aprender, está distrayendo continuamente a los demás estudiantes y no dejar llevar a cabo el proceso de enseñanza a los maestros? ¿Cómo hacer ver a ese alumno en concreto que el comportamiento que está teniendo en el aula no es el correcto sin llegar a castigar? 

Si se está en ese punto, creo que habría que tener una reunión con la familia del estudiante. Hay maestros y profesores estupendos que se esfuerzan en hacer bien su trabajo. Sin embargo, también hay alumnos que simplemente no quieren aprender y tampoco dejan aprender a los demás. En este caso, lo más acertado es que la familia y los maestros trabajaran en equipo para dar con la mejor solución para el alumno. 

¿Qué pensáis vosotros del concepto castigar sin recreo? ¿Os parece efectivo y útil? ¡Contádmelo todo en los comentarios o en redes sociales!

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